La Transformación Digital de las hormigas

El valor de las propiedades emergentes en la Transformación Digital

La Transformación Digital comienza dando un paso atrás. Un paso que nos permita ver las cosas desde una perspectiva diferente; que nos permita observar, analizar y entender la compleja estructura de nuestra empresa, más allá de la suma de los elementos que la conforman. Para entender cómo una organización puede ser eficaz en un entorno complejo, basta con echar un vistazo a la naturaleza y ver cómo esta resuelve la complejidad.

El poder de una hormiga

A primera vista, la hormiga es un pequeño insecto de comportamiento simple, que asume el rol de su colectivo sin más.

Sin embargo, si nos fijamos con detenimiento en el funcionamiento de un hormiguero podemos descubrir una estructura compleja, que nace de la interacción entre sus miembros, creando un sofisticado sistema, que funciona como un todo.

Son las propiedades emergentes: cuando la propiedad del todo es mayor que la suma de las propiedades individuales.

Dentro de una organización vamos a encontrar propiedades que no poseen las partes de forma individual, pero que surgen de la interacción de todas ellas.

No se trata, por ejemplo, de capacitar a una persona con una competencia específica, sino de obtener valor de la capacitación de distintos equipos a través de su interacción.

Las propiedades emergentes de una empresa nacen de la Transformación Digital, al mismo tiempo que la sustentan.

Son interacciones que permiten crear un nuevo ecosistema que conecta personas, procesos y tecnología, facilitando la creación y replanteamiento de nuevos productos y servicios, procesos, modelos de negocio…

He aquí la importancia del valor de las interacciones que las compañías han de ser capaces de crear.

Las empresas que se sumerjan en la Transformación Digital han de ser conscientes de que estas redes y su compleja aplicación son fundamentales para ellas. Serán fuente de valor añadido y factor clave para su subsistencia en un entorno donde, como decía Heráclito, lo único constante es el cambio.