Tu empresa necesita madurar

Madurez

  1. f. Condición o estado de maduro.
  2. f. Período de la vida en que se ha alcanzado la plenitud vital y aún no se ha llegado a la vejez.
  3. f. Buen juicio o prudencia, sensatez.

Alcanzar la plenitud vital, no llegar a la vejez y añadiríamos, “no desaparecer”, son ideas que están en el pensamiento de cualquier empresa y es el leitmotiv de su día a día. La madurez empresarial se presenta así, como el estado ideal de las organizaciones.

¿Pero qué ocurre si cambian las reglas del juego?

La “madurez empresarial”, hasta ahora conocida, queda obsoleta y se convierte en “inmadurez” si no incorpora a su naturaleza el pensamiento digital.

El 40 % de las Pymes desaparecerá en 5 años por no afrontar la digitalización.

Desaparecerán por inmaduras, por ser meras espectadoras en lugar de jugadoras. Y aquí y ahora, quien no juega, pierde sí o sí.

La madurez digital es cuestión de aptitud y actitud

  • La aptitud de una organización viene marcada por sus recursos y capacidades, por la tecnología.

Se introduce así el concepto de intensidad digital, el conjunto de herramientas con las que cuenta una organización y el uso que hace de ellas para aumentar su eficiencia y competitividad.

  • La actitud depende de la cultura y mentalidad de la organización, de su visión de negocio.

Hablamos de intensidad de la transformación en la gestión como la capacidad de liderar el proceso y de implicar a toda la organización en él.

Por tanto, la madurez digital no se refiere solo a tecnología, sino también a las personas y a la cultura.

La transformación digital conlleva un proceso de maduración.

El punto de partida será saber dónde estamos, con qué recursos contamos y hacia dónde queremos ir; conocer cuáles son nuestras barreras, pero también nuestros facilitadores.

La madurez nace del propósito de evolucionar y viene marcada por una hoja de ruta. No ocurre de un día para otro. Es necesario un proceso de adaptación y consolidación de los cambios para que la organización crezca sobre cimientos sólidos.

Las empresas han de pasar por diferentes estadios de madurez para convertirse en una organización de cultura innovadora, ágil, colaborativa, capaz de entender a sus clientes y adaptar su modelo de negocio a las necesidades de este.

La Transformación Digital implica compromiso con el cliente, y solo podrá asumirlo si tiene la madurez digital necesaria para afrontar esta relación.