Digitalización y transformación digital

Digitalizarse no es Transformarse Digitalmente

La historia del Chatarrero Digital

Su negocio se desmoronaba, día a día, pieza a pieza, como los coches que desmontaba.
No estaba dispuesto a tirar por tierra años de trabajo y dedicación.

Una base de datos con las principales marcas y modelos de automóviles y una sencilla PDA fueron las herramientas con las que pudo codificar el desmontaje de los coches e inventariar las piezas. Optimizó así su proceso organizativo y de distribución, y pudo enfocar sus esfuerzos a tareas más rentables; pero lo verdaderamente importante fue cómo mejoró la experiencia de sus clientes: ahora ofrecía una mayor oferta de productos y eficacia en el servicio.

Pero no era suficiente.

Necesitaba un factor diferenciador. La razón para que le eligieran a él y no a otro. El valor añadido llegó en el momento en que llevó su modelo de negocio a la red. Se digitalizó.

Pero no era suficiente.

Al menos para él. Supo ver más allá e implantó un nuevo modelo de negocio: la venta de piezas de coches clásicos. Se convirtió en todo un referente en el mercado de coleccionistas y apasionados del mundo del automóvil.

¿Suficiente?

Nunca- dijo el chatarrero.

La clave está en el cambio de mentalidad

En realidad, el arma verdadera del chatarrero fue su cambio de mentalidad, lo cual le permitió convertir la innovación continua en su ventaja competitiva. Tenía una nueva propuesta de valor, un nuevo modelo de negocio, pero nunca el definitivo.

Esta actitud es uno de los efectos inmediatos que provoca la Transformación Digital: la capacidad de convertir la innovación y el cambio en oportunidad.

La Transformación Digital significa apostar por la eficiencia y por la optimización gracias a un cambio en la cultura de la empresa que abre las puertas a la digitalización, a la tecnología, y a la redefinición de procesos y modelos de negocio.

Sí, la digitalización es importante, pero no es garantía de transformación, sino un elemento más en la hoja de ruta. Es un reto en la gestión, una estrategia más que un objetivo.

La Transformación Digital nace con un cambio de mentalidad, una movimiento interno impulsado por un líder con decidida voluntad, clara visión de futuro y un único foco: el cliente.

Las nuevas tecnologías han provocado un cambio en los hábitos de los consumidores. El poder de las redes sociales, el uso del móvil, los wearables, IoT… vivimos en una sociedad hiperconectada y las empresas han de saber adaptarse al nuevo paradigma.

La digitalización ya no es una opción, es una necesidad.

Pero digitalizar una compañía no consiste solo en tener presencia en la red. Es replantear la oferta de productos y servicios teniendo en cuenta las necesidades y hábitos del cliente. Es definir nuevos modelos de negocio que permitan operar de una manera más eficiente. Es un cambio en la cultura corporativa capaz de transformar la estructura organizativa de la empresa. Es una herramienta que nos ayudará a optimizar los procesos de venta y de desarrollo de negocio, que nos acercará al cliente.

No hay lugar a dudas de que la digitalización es necesaria, pero…

¿Suficiente?